Las plataformas contra los peajes presionan a PNV y PSE por el futuro de la AP-68 en Euskadi

Denuncian que Bizkaia y Álava mantendrán el cobro tras el fin de la concesión mientras otras comunidades eliminan los peajes
Imagen de un peaje / Foto de Archivo

El debate sobre el futuro de la AP-68 vuelve a encenderse en Euskadi a menos de dos años de que finalice la actual concesión de la autopista. Las plataformas ciudadanas AP-68 Dohainik y AP-8 Peajerik EZ han emplazado públicamente a los partidos políticos presentes en las Juntas Generales de Álava y Bizkaia para que aclaren su postura sobre el mantenimiento de los peajes en el tramo vasco de la vía.

Los colectivos consideran especialmente contradictoria la posición del PSE-EE, al recordar que el PSOE ha eliminado peajes en varias autopistas estatales tras el fin de sus concesiones, mientras que en Euskadi el PSE respalda junto al EAJ-PNV la continuidad del pago por uso en la AP-68.

La concesión termina en noviembre de 2026

La autopista AP-68, conocida como Autopista Vasco-Aragonesa, finalizará su actual concesión privada en noviembre de 2026. A partir de ese momento, los tramos de Álava y Bizkaia pasarán a ser gestionados directamente por las diputaciones forales.

Sin embargo, tanto la Diputación de Álava como la de Bizkaia ya han avanzado en distintas comparecencias y estudios técnicos que su intención es mantener algún sistema de pago por uso, aunque con tarifas más bajas que las actuales.

Las instituciones defienden que los peajes permiten financiar el mantenimiento y modernización de las vías de alta capacidad sin cargar todo el coste sobre los presupuestos públicos. Además, plantean modelos tecnológicos “free flow”, sin barreras físicas, similares a los implantados en otras autopistas europeas.

Las plataformas denuncian “agravio” frente al resto del Estado

Las asociaciones contrarias a los peajes consideran que la AP-68 debería liberalizarse completamente, como ha ocurrido en otras autopistas españolas tras décadas de concesión privada. Recuerdan que en comunidades limítrofes los tramos estatales dejarán de cobrarse cuando expire la concesión, mientras que en Euskadi se mantendría el pago.

Los colectivos sostienen que la infraestructura ya está amortizada tras más de medio siglo de explotación y critican que las diputaciones pretendan convertir el modelo de peajes en una fuente permanente de recaudación.

Además, alertan de que mantener el pago puede seguir desviando tráfico hacia carreteras convencionales, con mayor impacto en seguridad vial y congestión en vías alternativas.

Un asunto con fuerte impacto político y económico

El futuro de la AP-68 se ha convertido en uno de los grandes debates sobre movilidad e infraestructuras en Euskadi. La autopista conecta Bilbao con Zaragoza y es una vía estratégica tanto para miles de conductores particulares como para el transporte de mercancías.

Mientras las instituciones defienden un modelo de financiación estable para conservar la red viaria, las plataformas ciudadanas reclaman que Euskadi siga el mismo camino que otras autopistas españolas que han eliminado sus peajes tras décadas de pago continuado.


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