El colectivo médico se ha concentrado este viernes ante el Centro de Salud de Doctor Areilza para visibilizar su conflicto y reclamaciones, encalladas pese a la huelga de 25 días llevada a cabo en las últimas semanas.
Durante esta protesta han pedido altura de miras a la clase política, cargando directamente contra la ministra Mónica García y el departamento de salud del Gobierno Vasco. «La solución está en la política, en el ministerio de Sanidad de Madrid y, más cerca todavía, en el departamento de salud del Gobierno Vasco. En Madrid, sin embargo, parece que es más importante explicar a otros países los beneficios de la atención primaria de nuestro sistema de salud, que buscar una solución al problema existente aquí; y, en Euskadi, garantizar un sistema concertado, antes que realizar cambios estructurales», reza el manifiesto que ha leído ante los medios de comunicación la oftalmóloga de Cruces Sonia Balsero.
Transmiten calma a los pacientes
En ese sentido, afirman que «hemos utilizado las vías que están a nuestro alcance: hemos hecho huelga durante 25 días, hemos aparecido en los medios de comunicación, hemos comparecido ante la comisión de salud del Gobierno Vasco y nos hemos reunido con altos cargos de Osakidetza. En todos esos espacios hemos ofrecido medios concretos que la población puede percibir directamente, los cuales garantizarán una medicina de calidad y segura» y por eso mismo solicitan a la clase política que mueva ficha. «Ahora es el momento de la política, ellos tienen la llave para buscar una solución a esta situación. Nosotros estamos listos para ofrecer una medicina de calidad y segura. ¿Están ellos listos para promover un acuerdo político de calidad y estable?», aseveran.
A los pacientes les han transmitido tranquilidad, pero también reclaman empatía con su situación. «Hemos sido educados en la constancia y la fidelidad, por eso seguimos entrando a un quirófano sin haber dormido, o atendiendo al paciente número 50 del día con nuestro mejor talante; por lo tanto, estad tranquilos. No nos rendiremos, sabemos que lo que está en juego es el futuro de nuestra profesión y la viabilidad del sistema público de salud», concluyen