Osakidetza alerta sobre el melanoma acral en manos, pies y uñas: la autoexploración puede salvar vidas

Mirar donde nadie mira es la clave para detectar a tiempo esta enfermedad
Consulta de dermatología. / Irekia

Osakidetza impulsa la prevención del melanoma acral, que aparece en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las uñas. Este subtipo de melanoma no está relacionado con la exposición solar y puede aparecer en cualquier persona, lo que obliga a ampliar los mensajes de prevención más allá de la fotoprotección.

El Servicio de Dermatología de la OSI Barrualde-Galdakao ha llevado a cabo un análisis de los casos diagnosticados en los últimos 20 años de este subtipo de melanoma. Se trata de una variante menos visible y de más difícil detección, ya que, a diferencia de otros melanomas, no está relacionada con la exposición a la radiación solar ni afecta exclusivamente a personas con piel clara. El perfil mayoritario corresponde a mujeres (63%), con una edad media de 67 años en el momento del diagnóstico y la evolución media de la lesión es de 5 años.

Un gesto sencillo puede resultar clave para un diagnóstico precoz

El melanoma acral es el gran olvidado de las campañas tradicionales de fotoprotección porque no depende de la radiación solar. Las y los especialistas de Osakidetza apelan a la responsabilidad de la ciudadanía para «mirar más allá» e incorporar la revisión activa de palmas, plantas y uñas.

El estudio realizado por los profesionales de Osakidetza ha analizado a la totalidad de los pacientes diagnosticados en la comarca de Barrualde-Galdakao durante estas dos décadas, obteniendo una muestra de 49 casos diagnosticados. Los resultados permiten extraer tres conclusiones principales:

  • El perfil mayoritario corresponde a mujeres (63%), con una edad media de 67 años en el momento del diagnóstico.
  • Siete de cada diez casos (69%) se localizan en las plantas de los pies (sobre todo en el talón) o en las palmas de las manos. El 31% restante se manifiesta en las uñas, afectando de forma principal al primer dedo tanto de la mano como del pie.
  • La evolución media de la lesión antes de ser diagnosticada es de 5 años, alcanzando un tamaño medio de casi dos centímetros (1,9 cm). Tras el diagnóstico, la tasa de supervivencia global a los cinco años se sitúa en el 70%.

La autoexploración: mirar donde nadie mira

La clave para cambiar el pronóstico de esta enfermedad es reducir drásticamente el tiempo de diagnóstico. Por ello, desde el Servicio de Dermatología insisten en la importancia de incluir las manos y los pies en la rutina de autoexploración de lunares, prestando especial atención a las zonas interdigitales (entre los dedos) y a las uñas.

¿Cuándo se debe consultar en Atención Primaria?

  • En palmas y plantas: Si aparece un lunar que cumple la regla del ABCDEAsimetría, Bordes irregulares, Coloración heterogénea (varios tonos), Diámetro mayor a 6 milímetros o una Evolución extraña (cambios, crecimiento, dolor, picor o ulceración).
  • En las uñas: Si se observa una línea de color marrón o negro, especialmente si mide más de 3 mm de ancho, presenta varios colores o va acompañada de una mancha de pigmento en la cutícula (conocido médicamente como signo de Hutchinson).

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