Las olas de calor que están dejando temperaturas récord en Euskadi empiezan a tener efectos en todos los ámbitos de la vida cotidiana. El calor extremo no solo provoca cansancio, dificultades para dormir o más sensación de agotamiento, también parece estar influyendo en la vida íntima. Según una encuesta de Platanomelón, el 60% de las personas asegura que las altas temperaturas reducen su deseo sexual.
En un verano marcado por episodios de calor intenso en Euskadi, con jornadas en las que los termómetros han superado ampliamente los 35 grados en muchos puntos del territorio, muchas personas reconocen que el calor se convierte en un freno para la intimidad. El cansancio, la incomodidad y la dificultad para conciliar el sueño son algunos de los factores que explican esta pérdida de deseo.
El cuerpo prioriza combatir el calor antes que el deseo
Los expertos explican que durante los episodios de temperaturas extremas el organismo emplea más energía en regular la temperatura corporal, lo que puede generar fatiga y menor predisposición a mantener relaciones sexuales.
La sexóloga Anna Sánchez señala que el deseo no depende únicamente de la atracción o del estado emocional, sino también de cómo se encuentra el cuerpo. Por eso, durante una ola de calor es habitual que aumente la sensación de agotamiento y disminuya la energía disponible para la intimidad.
La recomendación pasa por buscar momentos más frescos del día, mantener una buena hidratación y entender que la sexualidad puede vivirse de muchas maneras, sin que el calor se convierta en una presión añadida.
El verano sigue siendo una época de más encuentros
A pesar del impacto de las altas temperaturas, el verano continúa siendo una estación asociada a una mayor actividad sexual. Casi la mitad de las personas encuestadas, un 48%, asegura mantener relaciones con más frecuencia durante estos meses.
Entre los motivos destacan el mayor tiempo libre, las vacaciones, las horas de luz y una vida social más activa. Además, más de la mitad de los participantes afirma haber vivido alguna aventura de verano, confirmando que esta época sigue siendo un momento propicio para conocer gente y experimentar nuevas relaciones.
La ola de calor se suma a la llamada “sequía sexual”
El estudio también pone el foco en un fenómeno que ya venía preocupando: la denominada “sequía sexual”. Según los últimos datos del CIS, una parte importante de la población española asegura no haber mantenido relaciones sexuales durante el último año.
Los expertos apuntan a diferentes causas, como el cansancio, el aislamiento digital, el aumento del tiempo frente a las pantallas o la dificultad para establecer nuevas conexiones personales. Ahora, las temperaturas extremas se incorporan como un nuevo factor que puede afectar al deseo y a la vida íntima.
En Euskadi, donde este verano las olas de calor han vuelto a poner a prueba a la población, el calor se convierte así en un elemento más que condiciona la rutina diaria… incluso en la intimidad.