Los conductores que utilicen la AP-68 a su paso por Bizkaia no notarán, de momento, grandes cambios en la forma de pagar. La autopista mantendrá sus actuales sistemas de cobro con efectivo, tarjeta bancaria y dispositivos VIA-T, pese al nuevo modelo que se implantará en otros territorios.
La diferencia será especialmente visible con Álava, donde la AP-68 avanzará hacia un sistema de peaje inteligente sin barreras, que permitirá circular sin detenerse en las tradicionales cabinas.
Una vía clave para miles de desplazamientos diarios
La AP-68 es una de las arterias fundamentales para conectar Bilbao con el interior de Euskadi y con la meseta. Por el tramo vizcaíno circulan cada día alrededor de 30.000 vehículos, muchos de ellos vinculados al transporte de mercancías, lo que convierte esta autopista en una pieza clave para la actividad económica.
Sus poco más de 22 kilómetros en Bizkaia atraviesan zonas como Arrigorriaga, Arrankudiaga y Orozko antes de continuar hacia Álava, formando parte de una infraestructura que une Bilbao con Zaragoza a lo largo de casi 300 kilómetros.
Cambio de etapa tras casi medio siglo de funcionamiento
La AP-68 comenzó a funcionar en Bizkaia en 1978 y durante décadas ha estado bajo un modelo de concesión. Ahora la Diputación Foral de Bizkaia prepara una nueva etapa: asumirá la gestión directa de la autopista el próximo 11 de noviembre, cuando finalice la actual concesión.
El objetivo será garantizar el mantenimiento y funcionamiento de una infraestructura por la que pasan diariamente miles de conductores y empresas.
Una autopista marcada por la orografía vizcaína
El recorrido por Bizkaia está condicionado por un terreno complicado, con numerosos viaductos y estructuras diseñadas para salvar el valle del Nervión y adaptarse al entorno montañoso.
Con el cambio de gestión, la principal novedad no estará en las barreras de pago, sino en quién se encargará de administrar una de las carreteras más importantes para la movilidad y la economía del territorio.