Ander Zubillaga presenta ‘Biescas’, un homenaje a la tragedia que el 7 de agosto de 1996 acabó con la vida de 87 personas que se encontraban en el camping de Las Nieves. Una tragedia que tocó de cerca al guitarrista tolosarra, ya que se encontraba allí de vacaciones junto a su familia.
Como él mismo rememora en su canal de YouTube: «La canción nace de un recuerdo real vivido en agosto de 1996, cuando yo tenía seis años. Mi familia y yo estábamos pasando unos días en el camping Las Nieves de Biescas. Aquel día empezó como un día cualquiera de verano: piscina, juegos, ping-pong y vida de camping. Pero por la tarde comenzó a llover con mucha fuerza y, en cuestión de segundos, todo cambió. Desde la caravana vimos cómo el agua que bajaba por el camino se transformaba en una gran ola de lodo. Mi padre me cogió en brazos y conseguimos llegar hasta la zona de los baños, situada en alto. Allí, junto a otras personas, subimos hasta la estructura del edificio y esperamos hasta que pasó lo peor. En aquella catástrofe fallecieron 87 personas y muchas familias quedaron marcadas para siempre. Esta canción es mi pequeño homenaje a todas las personas fallecidas y a todas las familias afectadas por la riada de Biescas».
Zubillaga ha transformado ese trauma en una pieza que busca erigirse como un monumento sonoro a la memoria, y un ejercicio de resiliencia y respeto para relatar el trauma.
Xabier Zeberio, Igor Arostegui y el coro Hodeiertz colaboran con Ander Zubillaga
La estructura de la canción funciona como una narrativa cinematográfica de carga emocional creciente. Comienza con una guitarra íntima y desnuda que evoca la inocencia perdida, para ir creciendo hacia un paisaje sonoro complejo. La tensión y profundidad de las cuerdas de Xabier Zeberio, unidas al dramatismo físico de la percusión orquestal de Igor Arostegui, logran trasladar al oyente al centro de la tormenta. El clímax, protagonizado por el coro Hodeiertz, construye un final épico que, lejos de buscar la grandilocuencia vacía, actúa como un vehículo para el tributo colectivo, terminando en un silencio final que evoca los restos de la tragedia bajo la lluvia.