El eclipse solar total de este miércoles ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más esperados de los últimos años. Pero para disfrutarlo hay una regla que no admite excepciones: no mirar directamente al Sol sin protección adecuada. Mino, especialista del Observatorio de Yebes, resume el protocolo de observación en una pauta sencilla: «Un minuto mirando, dos descansando».
Las gafas, antes de mirar al Sol
El primer gesto también importa. No hay que ponerse las gafas mirando directamente al Sol. Hay que colocárselas mirando hacia abajo o de espaldas al astro. Solo cuando estén correctamente puestas se puede levantar la mirada. Así lo ha contado a través de un audio en El Madrugador de Radio Nervión. Durante la observación, Mino recomienda mirar el eclipse durante 40 segundos y hasta un minuto como máximo. Después toca bajar la mirada y descansar unos dos minutos. La secuencia se repite durante las fases parciales: Un minuto mirando. Dos minutos descansando. Un minuto mirando. Dos minutos descansando. Y para quitarse las gafas hay que hacer exactamente lo contrario que para ponérselas: mirar hacia abajo o apartarse del Sol antes de retirarlas. No hay que utilizar gafas de sol convencionales, filtros caseros, radiografías ni otros métodos improvisados. Para mirar directamente al Sol hay que utilizar gafas específicas para observación solar y que cumplan los requisitos de seguridad.
El momento en el que sí se pueden quitar
Existe un único momento en el que podemos retirar las gafas: la totalidad. Cuando la Luna cubra por completo el disco solar y el cielo quede completamente oscuro, quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad podrán quitarse las gafas y contemplar el eclipse a simple vista. Es el instante más espectacular del fenómeno. La oscuridad permite observar la corona solar, un halo blanquecino que rodea la Luna y que corresponde a la atmósfera exterior del Sol. Pero hay que estar muy atentos. En cuanto vuelva a aparecer cualquier parte del disco solar, aunque sea mínima, hay que ponerse de nuevo las gafas.
La totalidad puede durar solo un minuto o incluso menos, dependiendo del lugar desde el que se observe. Por eso no hay que confiarse ni alargar ese momento.
El daño puede llegar sin avisar
El peligro de mirar al Sol sin protección es que el daño en la retina puede producirse sin dolor inmediato. La retina no tiene receptores del dolor, por lo que una persona puede no darse cuenta en ese momento de que ha sufrido una lesión. Los síntomas pueden aparecer después: visión borrosa, visión distorsionada, alteraciones en la percepción de los colores o manchas en el campo visual. Por eso hay que extremar todavía más las precauciones con los menores. No basta con entregarles unas gafas: un adulto debe comprobar que las utilizan correctamente y que respetan los tiempos de observación. La recomendación de seguridad es sencilla: no jugársela. Unos segundos de imprudencia pueden tener consecuencias para la vista.
El eclipse se verá al atardecer en Bizkaia
En Bizkaia, el eclipse comenzará alrededor de las 19:31 horas. La totalidad llegará poco después de las 20:27 horas, aunque la duración exacta dependerá del punto concreto desde el que se observe. En Bilbao, por ejemplo, la fase de totalidad durará aproximadamente 32 segundos. El eclipse completo terminará alrededor de las 21:16 horas, cuando el Sol se oculte por el horizonte.
Eso significa que el momento más esperado pasará muy rápido. Durante esos segundos de oscuridad total se podrán retirar las gafas y contemplar la corona solar a simple vista. Después, las gafas vuelven a ser obligatorias. La regla para disfrutar del eclipse sin poner en riesgo la vista queda así: Gafas adecuadas. Un minuto mirando. Dos minutos descansando. Y solo durante la totalidad, cuando todo quede completamente oscuro, podremos quitarlas.