No se entiende una Aste Nagusia sin la cerveza de las txosnas. Ya sea en forma de zurito, caña o kali, es uno de los productos estrella y más consumidos en las fiestas de Bilbao. Desde el año pasado, La Salve cuenta con un sistema innovador de reparto que cada mañana abastece a las txosnas con cerveza recién hecha y que, además, aboga por la sostenibilidad, reduciendo de forma significativa la logística relacionada con el transporte, manipulación, almacenamiento y recogida de barriles.
En total, este sistema permite evitar más de 3.500 barriles y 300 movimientos de camiones durante las fiestas, reduciendo así la huella de carbono. Y además, sin cortar en ningún momento la cadena de frío desde su producción hasta el servicio a los consumidores.
«Una vez se produce la cerveza, pasa a un camión nodriza de 80.000 litros que está refrigerado y que rellena tres camiones de ocho mil litros que luego, a las ocho de la mañana, vienen a la zona de fiestas para proceder al llenado de los tanques», explica Eduardo Saiz Lekue, socio fundador de La Salve.

1.700 metros de tuberías conectan los tanques con los grifos de cerveza
Y es que todas las txosnas del recinto de El Arenal cuentan con sesenta tanques de mil litros. Cada konpartsa cuenta con dos o tres en su local, que se rellenan cada día. Unos 1.700 metros de tuberías conectan los tanques de cada konpartsa con los grifos de cerveza.
«Es un sistema innovador, que está a la altura de las mejores fiestas del mundo», asegura Saiz Lekue. «Desde que volvimos al mercado hace doce años teníamos un propósito claro: devolver todo aquello que Bilbao nos da y estar a la altura de lo que es ser la cerveza de Bilbao. Bilbao, como ciudad que construye, lleva de alguna forma esa enseña de hacer bien las cosas: de trabajo, calidad, orgullo de sentirnos de Bilbao, y tiene que tener la mejor cerveza posible y por supuesto también en Aste Nagusia», concluye.