El propio Daniel Guzmán nos adelantó esta semana lo que podríamos encontrar en el concierto de Presbicia este viernes en Bilbao. Un tributo desde el respeto a La Polla Records. O dicho de otra forma, una descarga punk que fue una auténtica comunión entre público y banda en lo que fue una noche salvaje.
Con veinte minutos de retraso respecto a lo previsto abrieron fuego Algazara, banda tributo a Reincidentes, que como el mismo cantante Javi Ivànyez comentó, nació después de una conversación con el actor y director madrileño. Ahora se embarcan juntos en esta gira por todo el Estado rindiendo tributo a la banda sevillana y más concretamente al disco en directo del mismo nombre publicado en 1998.
Desde el primer acorde el público estaba entregado y jugando prácticamente ‘en casa’ aunque sean de la localidad alicantina de Xixona. Y es que su cantante y guitarrista lució una camiseta vintage del Athletic. Durante cerca de hora y media repasaron la carrera de Reincidentes y subieron al escenario a Daniel Guzmán para interpretar una versión de «Carne pa’ la picadora«, uno de los himnos de La Polla Records.
Aún así, hubo que esperar algo de tiempo para que los cabezas de cartel comenzaran su actuación. No fue hasta las once de la noche cuando Guzmán y sus compañeros –Juanra, Charcu, Rubén y Fleki– se subieron a las tablas de la Sala Azkena mientras sonaba la desgraciadamente mítica sintonía del No-Do.
Presbicia, una intensa descarga que dejó ganas de más
Empezar con un himno como «Salve» es apostar a caballo ganador. Y con el público aún caliente tras la descarga de los teloneros, más aún. Durante cerca de una hora Presbicia demostró un sonido potente y fidedigno al de la banda de Agurain.
Daniel Guzmán se mostró transparente y comunicativo en todo momento con el público. La comunión era total y absoluta… Incluso tuvo que pedir al público a desmelenarse un poco más, invitándoles a subir al escenario a cantar con ellos, o -entre bromas- a tirarle cosas y escupirle.

Visiblemente emocionado, el actor y director compartió con el centenar de seguidores que abarrotaron la Azkena que habían sido un par de días muy intensos para él, ya que pudo conocer a Evaristo y a su nuevo grupo, la Tropa do Carallo, con los que compartió ensayo. «Lo mejor de Evaristo es que, después de estar veinte minutos hablando con él no me había reconocido», bromeó.
En cuanto a lo musical, lo que comentábamos anteriormente. Un repaso completo y fidedigno a la trayectoria de La Polla Records y a himnos inmortales como la antes mencionada «Carne pa’ la picadora» -que volvieron a interpretar junto a Javi Ivànyez-, «Qué turututu, ay qué tururu» o «Ellos dicen mierda», con la que cerraron dejando al público con ganas de más. Quizás si el concierto hubiera empezado sobre la hora prevista podríamos haberles disfrutado más tiempo sobre las tablas y ese es el único ‘pero’ que se le puede poner a la actuación.
Aún así, Presbicia demostró una solvencia poco habitual en unos músicos que, no olvidemos, son amateurs y que seguro que con el paso del tiempo y los conciertos adquirirán más rodaje y experiencia para solventar este tipo de fallos. ¿Pero no hay acaso algo más punk que trasgredir y saltarse lo establecido?
