El conflicto en torno al IES Txurdinaga Behekoa BHI sigue creciendo y ya se ha convertido en uno de los debates educativos más intensos en Euskadi. Las familias del centro han dado un paso más con un comunicado en el que critican duramente las declaraciones de la consejera de Educación en el Parlamento Vasco y denuncian la “falta total de diálogo” por parte del Departamento.
El origen de la polémica está en la reducción progresiva de la oferta educativa del instituto, una decisión que, según el Gobierno, responde a la baja demanda. Sin embargo, las familias rechazan de plano esta explicación y aseguran que “parte de una lectura parcial de la realidad”, ya que esa supuesta falta de demanda sería consecuencia directa de decisiones políticas previas.
“No es desinterés, es el resultado de años de decisiones”
Desde la comunidad educativa insisten en que la evolución de la matrícula no puede interpretarse como una elección libre de las familias. Denuncian que el sistema de adscripción, junto al cierre de centros de referencia en la zona, ha reducido de forma progresiva la llegada de alumnado al instituto.
En este sentido, subrayan que datos como la baja elección del centro como primera opción “no reflejan desinterés”, sino el impacto acumulado de políticas que han debilitado su posición. Incluso defienden como un valor positivo que alumnado de distintos municipios acuda al centro, algo que, a su juicio, demuestra su capacidad de atracción.
Un centro con función social clave
Uno de los puntos más sensibles del comunicado es el perfil del alumnado. Más del 80% de los estudiantes está en situación de beca, un dato que, según las familias, evidencia el papel del instituto como espacio de referencia para jóvenes en contextos vulnerables.
“Cuidar la escuela pública no es cerrar proyectos educativos que funcionan”, señalan, en una crítica directa a la estrategia del Departamento. A su juicio, la administración debería reforzar estos centros, no reducirlos.
Un conflicto sin negociación y con creciente malestar
Las familias aseguran que han intentado abrir vías de diálogo a través de registros oficiales, burofax y contactos con grupos parlamentarios, sin obtener respuesta efectiva. Denuncian que no ha habido reuniones reales ni acceso a información clave sobre el proceso, lo que ha generado una “sensación de indefensión”.
Además, consideran que la intervención de la consejera en el Parlamento no fue un gesto de apertura, sino la confirmación de una decisión ya tomada.
Un debate de fondo sobre el modelo educativo
Más allá del caso concreto, el conflicto ha reabierto un debate más amplio en Euskadi: cómo se planifica la red pública y qué papel deben tener centros con identidad propia y función social marcada.
Las familias lo resumen con una idea clara: “La escuela pública no se protege recortando, sino ampliando”. Y lanzan una pregunta que ya resuena en el ámbito educativo: ¿se puede hablar de refuerzo de lo público mientras se reducen proyectos consolidados?
Por ahora, la situación sigue bloqueada. Las familias exigen la paralización inmediata del proceso y la apertura urgente de una negociación real. Mientras tanto, el caso del IES Txurdinaga Behekoa sigue generando debate y poniendo el foco en las decisiones educativas del Gobierno Vasco.