Hay destinos que nunca pasan de moda y, para miles de familias vascas, Benidorm sigue ocupando un lugar privilegiado. Verano tras verano, la ciudad alicantina vuelve a convertirse en uno de los lugares preferidos por quienes buscan sol, playa, buena gastronomía y una amplia oferta de ocio sin salir de España. No es casualidad que uno de sus rincones más conocidos, la calle Santo Domingo, sea conocida popularmente como la «calle de los Vascos», por la gran presencia de bares de pintxos y establecimientos vinculados a Euskadi que, desde hace décadas, atraen a visitantes llegados de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava.
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Principal destino turístico
Este verano, Benidorm vuelve a demostrar su enorme tirón turístico. La ciudad ha iniciado la temporada estival con una ocupación hotelera media superior al 90%, alcanzando incluso picos cercanos al lleno durante los fines de semana. Unos datos que consolidan a la capital de la Costa Blanca como el principal destino turístico de playa de España.
El pasado año, Benidorm superó por primera vez los tres millones de visitantes y rebasó los 16 millones de pernoctaciones, unas cifras históricas impulsadas tanto por el turismo nacional como por el internacional.
140 hoteles y 46.000 plazas
Uno de los motivos de este éxito es su enorme capacidad para adaptarse a todo tipo de viajeros. La ciudad cuenta con cerca de 140 hoteles y unas 46.000 plazas, desde establecimientos familiares hasta complejos de lujo.
Entre ellos destaca el Meliá Villaitana, que afronta el verano con una ocupación cercana al 95%. Situado entre Benidorm y Altea, este resort recrea la arquitectura de un pueblo mediterráneo y ofrece piscinas, spa, campos de golf y una amplia oferta gastronómica. Además del servicio premium The Level, pensado para quienes buscan una experiencia más exclusiva.
«La calle de los vascos»
Con un clima suave durante prácticamente todo el año, playas con Bandera Azul, una amplia oferta gastronómica y una intensa vida cultural y de ocio, Benidorm mantiene intacta una relación muy especial con los visitantes vascos. Y es que cada verano vuelven a llenar sus calles, sus playas y, cómo no, la ya emblemática «calle de los Vascos», convertida desde hace años en uno de los rincones más populares de la ciudad.