Markel tiene 13 años y este viernes ya está de camino hacia la Basílica de Begoña. Lo hace junto a su padre, Lander, y a su amigo Igor. Los tres recorren a pie los 35 kilómetros que separan Amurrio de Begoña para cumplir una tradición familiar que ya forma parte de la historia de Markel.
La expedición ha salido a las 7 de la tarde y la previsión es que lleguen sobre las 3 de la madrugada. Antes, Lander e Igor han partido desde el Santuario de Orduña.

Después han hecho parada en Amurrio para comer y allí se ha unido Markel: «Yo empecé con mi aita por una promesa. Que luego lo hagas con tu hijo y que te diga que quiere repetir es la leche», cuenta Lander mientras avanzan hacia Bilbao.
Tercer año de peregrinaje
Este es el tercer año que Markel completa el camino. Su padre ya conocía bien esta ruta. Durante años la hizo junto a su propio padre. Ahora continúa la tradición con su hijo.
El camino tiene distintos escenarios. Hasta Llodio avanzan todavía con luz y por la vía verde. Después llega uno de los tramos más exigentes: «El tramo luego a Arrankudiaga es más de noche y carretera, con cuidado», explica Lander. Pero el cansancio queda en segundo plano cuando se acercan a Bilbao. En Arrigorriaga encuentran uno de los momentos más especiales: «Cuando llegas a Arrigorriaga es lo más bonito. Ves a la gente que va, otros vienen, se nota la romería», relata.
Los tres también van haciendo el camino a su manera. «Vamos fichando gente, haciendo amigos», bromea Lander. Y hay otra compañía que no les falta durante las horas de caminata: Radio Nervión. El grupo sigue el recorrido escuchando nuestra emisora.
La llegada a Begoña
Los tres ya han dejado el coche en Bilbao para tener todo preparado a su llegada. Cuando alcancen Begoña tocará cambiarse de ropa y completar otro pequeño ritual: «Nos cambiamos y la tradición: un talo, si se puede unos churros, y primera misa», explica Lander.
Después de 35 kilómetros, sentarse será casi un premio: «A las tres y media ya hay poco sitio y después de la caminata se agradece estar sentado», añade. Y entonces llegará el momento de descansar antes de emprender el regreso.
Markel ya contó el año pasado a nuestra compañera Yaiza cómo vivía esta experiencia. Esta madrugada sumará nuevas sensaciones y nuevas historias a su memoria.
Mientras tanto, Markel, Lander e Igor siguen caminando. Como tantos otros peregrinos que hoy acuden a Begoña. Cada uno con su historia, su promesa y sus motivos.
La de Markel tiene además un significado especial: continuar junto a su padre una tradición que Lander comenzó muchos años atrás con su propio aita.