Ocho cachorros recién nacidos fueron localizados el pasado 19 de septiembre en una antigua escombrera de Ramales de la Victoria (Cantabria), después de haber sido arrojados por un terraplén de unos 50 metros.
La zona presentaba importantes dificultades para acceder hasta los animales. Entre los restos había amianto, cristales, basura y una gran cantidad de zarzas, lo que complicó todavía más las labores de rescate.
La empresa de turismo activo Izana Tur fue la encargada de localizar inicialmente a la camada y contó con el apoyo de Suhiltz Peluquería Canina para sacar a los pequeños de la zona.
Varios cachorros no pudieron sobrevivir
Tras el rescate, los animales fueron trasladados de urgencia a la Clínica Veterinaria Eunoia, donde recibieron atención y cuidados intensivos debido a su delicado estado.
Al tratarse de cachorros recién nacidos y después de la situación que habían sufrido, varios de ellos murieron en las horas posteriores. Los supervivientes continúan bajo atención veterinaria.
Mientras tanto, varias personas se han ofrecido para acoger a los cachorros que logren salir adelante, mostrando la otra cara de esta historia: la de quienes decidieron actuar para intentar salvarlos.
Indignación entre los vecinos de Ramales
La historia se ha difundido a través de un grupo de Facebook de Ramales de la Victoria, donde numerosas personas han expresado su tristeza e indignación por lo ocurrido.
Entre los comentarios se repiten mensajes de apoyo a quienes participaron en el rescate y a la clínica veterinaria. También son muchos los vecinos que preguntan cómo pueden ayudar, acoger o adoptar a los cachorros.
Algunos usuarios reclaman que se investigue lo sucedido y que, si es posible, se identifique a la persona responsable. Otros apuntan a la necesidad de localizar también a la madre de los animales para conocer el origen de la camada.
La reacción vecinal deja una idea clara: nadie quiere que un caso así quede simplemente en el olvido.
«Que denuncien, aunque sea de forma anónima»
Entre los mensajes publicados hay vecinos que animan a cualquier persona que pueda tener información a comunicarla a las autoridades, incluso de manera anónima.
También se suceden los agradecimientos a las personas y profesionales que intervinieron en el rescate. «Gracias a los que se implicaron en el rescate y a la Clínica Eunoia», señala una de las vecinas.
Otros comentarios preguntan directamente por los cachorros y por las posibilidades de acogida: «¿Puedo acoger a uno?», «¿Cómo se puede acoger?» o «¿Cuántos quedan con vida?» son algunas de las preguntas que se repiten.
Por el momento, no se ha identificado oficialmente a los responsables del abandono, según las fuentes que han intervenido en el rescate.
La historia de estos ocho cachorros ha terminado poniendo el foco en una realidad que sigue generando preocupación: el abandono y el maltrato de animales. Frente a ello, el rescate de estos pequeños también ha demostrado que la colaboración entre vecinos, empresas y profesionales puede marcar la diferencia cuando una vida está en peligro.