El tren Santander-Bilbao vuelve a arrancar: nuevo estudio para un proyecto histórico

Transportes adjudica por 533.000 euros un segundo análisis tras descartar el anterior por falta de rentabilidad
Pedro Casares, delegado del Gobierno en Cantabria / Ministerio de Transportes

El tren de altas prestaciones entre Santander y Bilbao, una infraestructura largamente esperada en el norte, vuelve a ponerse sobre la mesa. El Ministerio de Transportes ha adjudicado por 533.000 euros un nuevo estudio informativo que analizará la viabilidad de este proyecto clave, con parada prevista en Castro Urdiales.

Un proyecto que no termina de arrancar

La adjudicación ha recaído en una unión temporal de empresas formada por Fulcrum e Iplan, seleccionada entre seis ofertas por su equilibrio entre calidad y precio, además de la experiencia del equipo técnico.

Este nuevo estudio llega después de que el anterior, encargado en 2020 y valorado en más de un millón de euros, fuera finalmente descartado. El Ministerio consideró que no era viable económicamente, al estimar un coste superior a los 4.000 millones de euros y una demanda insuficiente para justificar la inversión.

Un nuevo enfoque para intentar hacerlo viable

En esta segunda oportunidad, el análisis será más flexible. Se estudiarán distintos trazados y se evaluará de forma independiente cada tramo del recorrido: Santander-Laredo, Laredo-Castro y Castro-Bilbao. Esto abre la puerta a que algunas partes del proyecto puedan salir adelante aunque otras no lo hagan.

El objetivo sigue siendo ambicioso: reducir el tiempo de viaje entre Santander y Bilbao de las actuales tres horas a apenas una, un cambio que transformaría la movilidad en toda la cornisa cantábrica.

Controversia y expectativas

El proyecto no ha estado exento de polémica. El primer estudio generó una fuerte contestación por parte de instituciones y vecinos, tanto por su impacto en algunos municipios como por las dudas sobre los cálculos de demanda.

Mientras el Ministerio defendía su baja rentabilidad, el Gobierno de Cantabria elevó notablemente las previsiones de usuarios, defendiendo que la infraestructura sí sería viable.

Además, el proceso sigue abierto en otro frente: aún no se han resuelto las alegaciones presentadas al primer estudio, lo que añade incertidumbre al futuro del proyecto. Pese a los retrasos y obstáculos, el tren Santander-Bilbao sigue siendo una de las conexiones más demandadas desde hace años. Su desarrollo supondría un impulso clave para la movilidad, la economía y la cohesión territorial entre Cantabria y Euskadi.


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