“Cada barco tiene una historia”: tres hermanos devuelven la vida a embarcaciones de madera en Bizkaia

Javi, Guille y Agus Lombana recuperan desde Mungia un oficio tradicional casi desaparecido, con alma artesanal y mucha historia familiar
Javi, Guille y Agus Lombana / Cedida

En un momento en el que la producción industrial y la inmediatez marcan el ritmo de casi todo, la historia de los hermanos Lombana sorprende por lo contrario: por ir despacio, por hacerlo a mano y por recuperar un oficio que parecía destinado a desaparecer.

Javi, Guille y Agus Lombana, tres hermanos nacidos y criados en Gorliz, han puesto en marcha en Mungia la carpintería de ribera Carpintería Lombana – The Wood Brothers, un proyecto que va mucho más allá de un negocio: es una forma de vida ligada al mar, a la madera y a la tradición.

Un oficio casi olvidado que vuelve a respirar en Bizkaia

La carpintería de ribera es el arte de construir y restaurar embarcaciones de madera. Un oficio antiguo, exigente y cada vez más raro, que estos tres hermanos han decidido mantener vivo en pleno siglo XXI.

Su taller, ubicado en Mungia, trabaja tanto en restauración de barcos tradicionales como en la creación de estructuras de madera en tierra, siempre con una idea clara: respetar el material y su historia.

Agus Lombana lo explica con naturalidad tras años de aprendizaje junto a sus hermanos: todo empezó con un barco de madera en la familia y con muchas horas de ría, herramientas y curiosidad. Primero Javi, el mayor, se formó en náutica y abrió el camino. Después se sumó Guille. Y finalmente Agus.

De un bote en la ría a un proyecto profesional

Lo que comenzó como una afición familiar en la ría de Plentzia acabó convirtiéndose en un oficio compartido. Primero llegaron los arreglos de pequeños barcos, después los proyectos más complejos, y más tarde las primeras estructuras de madera fuera del agua. El punto de inflexión llegó con dos trabajos muy distintos: la restauración de un barco en mal estado en Plentzia y la construcción de un gran domo para una empresa de microalgas en Gipuzkoa. Dos proyectos completamente diferentes, pero que les hicieron ver que podían vivir de lo que amaban.

A partir de ahí, dieron el paso definitivo.

“La madera no es un material muerto, está viva”

Uno de los pilares del trabajo de los Lombana es la forma en la que entienden la madera. No como un material cualquiera, sino como algo vivo.

“Es un material que cambia con la humedad, que respira, que tiene memoria”, explican. Esa visión es la que les lleva a apostar por técnicas artesanales que requieren tiempo, precisión y experiencia.

Y eso se nota especialmente en la restauración de embarcaciones antiguas, donde cada proyecto guarda una historia distinta: barcos que han estado décadas olvidados en un garaje, piezas que han navegado generaciones o cascos que vuelven a la vida tras años de abandono. En un mundo donde casi todo se compra hecho, la carpintería de ribera representa lo contrario: piezas únicas, irrepetibles y con identidad propia. Los hermanos Lombana insisten en que no todo puede sustituirse por producción industrial. Algunas cosas, simplemente, necesitan manos.

Restaurar barcos, recuperar historias

Para ellos, cada barco no es solo un encargo. Es una historia. Escuchan relatos de familias, de pescadores, de viajes y naufragios. Y en ese proceso, dicen, se dan cuenta de que no solo están arreglando madera, sino recuperando memoria. Uno de los trabajos más especiales que recuerdan fue la restauración de un bote que llevaba 30 años abandonado en un garaje en Plentzia. Lo reconstruyeron y lo adaptaron incluso para navegar a vela. El tipo de proyecto que resume su filosofía: respetar lo antiguo para darle una nueva vida.

Un oficio en riesgo, pero con futuro

Los hermanos Lombana son conscientes de que trabajan en un sector con poca relevo generacional. Cada vez hay menos profesionales que dominen estas técnicas tradicionales, y muchos talleres históricos están cerrando por jubilación sin continuidad. Pero ellos no lo ven como una despedida, sino como una oportunidad de mantener vivo un conocimiento que sigue siendo útil hoy.

“Hay cosas que no se pueden hacer mejor que a mano”, explican. Y ahí es donde encuentran su espacio. Aunque el taller está en Mungia, los tres hermanos siguen viviendo en Gorliz, muy vinculados al mar y a su entorno de toda la vida. Esa conexión es clave para entender su proyecto: no es una empresa aislada, sino una prolongación de su propia historia familiar.

Un futuro construido en madera

Su objetivo no es crecer rápido, sino crecer bien. Ser reconocidos por hacer trabajos duraderos, honestos y fieles al oficio. Quieren que Lombana Wood Brothers sea sinónimo de calidad artesanal, respeto por la tradición y trabajo bien hecho. Y, sobre todo, que cuando alguien piense en carpintería de ribera en Euskadi, recuerde que hay tres hermanos que decidieron no dejar que desapareciera. Porque en su caso, la madera no es solo un material. Es herencia, mar y futuro.


Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


Cover Art
0:00 0:00