Pocos regalos mejores podrán recibir las madres de Robert Navarro, Oihan Sancet y Nico Williams que los golazos que sus hijos marcaron llevando su apellido en la camiseta. El Athletic Club volvió a ganar lejos de San Mamés y alcanza los 44 puntos ante un Deportivo Alavés que de verdad se jugaba la vida y se lo puso verdaderamente complicado a los pupilos de Ernesto Valverde, en su partido 500 como león.
Las primeras arremetidas rojiblancas no tuvieron ningún tipo de peligro, pero en la primera llegada del Alavés, Antonio Blanco sorprendió a Unai Simón con un disparo mordido. La misma historia de siempre.
La reacción rojiblanca fue bastante tímida. Una falta que Nico Williams no acertó a rematar bien de cabeza y alguna que otra embestida por la banda izquierda que tampoco acertó a resolver.
Tampoco hizo mucho el Alavés para ampliar diferencias, pese a ser un equipo eminentemente ofensivo y que ha venido goleando en sus últimos partidos. Las circunstancias del partido y todo lo que había en juego atenazaron -o responsabilizaron- a los jugadores del cuadro babazorro.
La ocasión más clara del Athletic llegó en las postrimerías de la primera mitad: un cabezazo de Iñaki Williams en una falta lateral que salió por encima del larguero. Pero en la acción inmediatamente posterior, Rego derribó a Toni Martínez y aunque en un primer momento se señaló penalti, finalmente el VAR decretó que había fuera de juego en una acción previa.
Robert Navarro cambia la cara del Athletic
Ernesto Valverde intentó reestructurar al equipo con tres cambios al descanso: Robert Navarro, Ruiz de Galarreta y Oihan Sancet. Fue el primero el que, en el primer balón que tocó, logró el empate tras una gran acción individual en la que también tuvo la suerte necesaria para que el balón golpease en el pie de un defensor.
Si la primera parte fue aburrida, la necesidad de lograr de tres puntos del Alavés provocó que se volcasen al ataque y tratasen de llegar al área rival por todos los modos. Especialmente incisivo se mostró Ángel Pérez por la banda derecha.
El Athletic tuvo una buena ocasión para empatar superada la hora de partido, en un buen centro de Rego que Guruzeta no acertó a rematar bien. Y en la acción inmediatamente posterior, otro de los males endémicos del Athletic volvió a hacer acto de presencia. En una acción a balón parado fatal defendida, Tenaglia se anticipó a la zaga y remató solo en el primer palo.
Oihan Sancet tuvo que ponerse la capa de héroe, fabricandose una gran jugada y sorprendiendo a Sivera con un latigazo tras un excelente recorte.
Poco después, y en una jugada hilvanada por los jugones del Athletic, Nico Williams marcó el 2-3 superando por bajo. Y con el Alavés volcado al ataque en busca del empate, Nico Williams le ganó la espalda a la zaga y dejó un precioso gol superando a Sivera con una vaselina. Los dos jugadores franquicia resolvieron la papeleta del Athletic por primera vez esta temporada.
Todavía hubo tiempo en el añadido para que Unai Simón dejase una parada de mucho mérito que evitó que los babazorros se metieran en el partido.
