Casi nadie se pone ya los guantes. Hasta hace una semanas no me había dado cuenta pero mi ama me dijo un día: «Mira, casi nadie se pone los guantes para tocar la fruta». Estábamos en un supermercado y es verdad. Desde entonces me he estado fijando y somos pocos los que seguimos protegiendo nuestras manos para manosear la fruta.
Partimos de que no es una obligación, sino una recomendación, pero ¿de verdad tanto nos cuesta ponernos los guantes? Al final es una cuestión de higiene. Y es que por mucho que luego lavemos la fruta en casa o la desinfectemos con algún producto como Amukina, no hace mucha gracia ver cómo alguien toquetea todos los tomates o pimientos. «Este me gusta, este no que está muy blando. Uy, este ya está pocho. Espera que cojo otro». Se puede hacer los mismo con el guante.
Lo virus siempre están al acecho
No es cuestión de obsesionarse pero parece que olvidamos que los virus no entran por los pies, como dice una conocida pediatra, pero sí pueden entrar por las manos, por tocar esto y aquello. Algunos dirán que es una exageración pero a veces vemos a una personas estornudar o tocarse la nariz y después coger la fruta. Es verdad que esto también se puede hacer con el guante puesto por lo que también se puede contaminar.
Lo cierto es que la norma general indica que hay que evitar tocar los alimentos frescos con las manos desnudas para prevenir la transmisión de virus y bacterias. En supermercados, la recomendación estándar es utilizar los guantes de polietileno (los transparentes y finos) o de nitrilo disponibles en la zona de frutería para elegir el producto. Sin embargo muchos y muchas no lo hacen.
En el fondo, más que una discusión sobre guantes, probablemente es una cuestión de consideración hacia los demás. Usar guantes puede verse como un gesto de cortesía e higiene compartida, aunque no sea obligatorio.