Con solo 27 años, el gernikarra Kevin Granados pasó de quedarse sin empleo a recorrer Europa con el Circo del Sol. Lo que comenzó como una oportunidad temporal en Alicante terminó convirtiéndose en una forma de vida marcada por los viajes, el espectáculo y una gran familia internacional. “Esto engancha mucho”, reconoce en una entrevista concedida a Radio Nervión.
Kevin trabaja actualmente en ‘Kurios’, el espectáculo que el Circo del Sol presenta estos meses en Bilbao, y lo hace como supervisor de guest experience, un puesto desde el que coordina la experiencia del público antes y durante cada función.
De Gernika a una gira por Europa
La aventura comenzó en 2024, cuando una prima que ya trabajaba en el circo le habló de una oferta para incorporarse al espectáculo ‘Alegría’ en Alicante. Kevin decidió intentarlo sin imaginar que aquella experiencia acabaría llevándole por ciudades como Viena, Ginebra, Praga o La Haya. “Me fui desde Gernika a Alicante para probar suerte y ver si me gustaba, pero sin ninguna esperanza de quedarme trabajando con ellos”, explica.
Empezó como acomodador y, tras finalizar la gira española de ‘Alegría’, el Circo del Sol le ofreció incorporarse al tour europeo de ‘Kurios’. Meses después, consiguió un contrato directo con la compañía y ascendió a supervisor.
Mucho más que un espectáculo
Granados destaca que el público suele fijarse únicamente en los artistas que aparecen sobre el escenario, aunque detrás existe una estructura enorme. “Es una pequeña ciudad. Somos más de 150 trabajadores y hay muchísimo trabajo que no se ve”, asegura.
Su labor se centra en la atención al espectador, desde la gestión de incidencias hasta la mejora de la experiencia del público. “No es solo venir a ver el show. Queremos que toda la experiencia sea mágica”, afirma.
Kevin también subraya el carácter especial de ‘Kurios’, un espectáculo con estética steampunk, repleto de detalles y objetos restaurados de los siglos XIX y XX. “Cada vez que veo el show descubro algo nuevo”, reconoce.
Una vida nómada que “engancha”
Viajar constantemente por distintos países tiene su parte complicada, especialmente por la distancia con la familia, pero Kevin asegura que lo positivo pesa mucho más. “Conoces culturas, gastronomía, ciudades y gente nueva. Y todo eso forma parte de tu trabajo”, explica.
El joven gernikarra define el ambiente dentro del Circo del Sol como “una gran familia numerosa” y asegura que el compañerismo resulta clave para sacar adelante un espectáculo de estas dimensiones.
Ahora, además, vive un momento especialmente emotivo gracias a la parada del circo en Bilbao. “He podido enseñar a mis amigos y familiares cómo funciona todo por dentro y han quedado fascinados”, cuenta.
El público vasco responde
Kevin asegura que el público vasco está respondiendo “muy bien” a las funciones y anima a quienes todavía no han acudido a aprovechar la oportunidad antes de que finalice la estancia del espectáculo. “Es una experiencia inolvidable para todas las edades”, sostiene.
Mientras tanto, el joven de Gernika tiene claro cuál quiere que sea su futuro. “Me encantaría seguir muchos años más en el Circo del Sol”, afirma.