Casa Galicia Bilbao celebra un centenario histórico: Galicia y Euskadi se dieron la mano como nunca

El concierto de Tanxugueiras y Korrontzi puso el broche de oro a una celebración que llenó Bilbao de música, tradición, gastronomía y emoción

Bilbao ha vivido este fin de semana una celebración que quedará para siempre en la memoria de quienes forman parte de la gran familia de Casa Galicia. La entidad, que cumple cien años de historia en la villa, ha conmemorado su centenario con cuatro intensas jornadas de actividades que han convertido a la capital vizcaína en un auténtico punto de encuentro entre dos pueblos unidos por décadas de convivencia, afecto y respeto mutuo.

Desde el jueves y hasta el domingo, cientos de personas han participado en una programación que ha combinado cultura, música, gastronomía, encuentros institucionales y actividades populares para rendir homenaje a una entidad que lleva un siglo manteniendo vivas las raíces gallegas en Euskadi.

Pero si hubo un momento especialmente esperado, ese fue sin duda el gran concierto celebrado en el Bilbao Arena de Miribilla, donde Galicia y Euskadi ofrecieron una imagen de hermanamiento difícil de olvidar.

Una noche para celebrar cien años de historia

Casa Galicia Bilbao realizó un enorme esfuerzo organizativo para poner en marcha una cita de primer nivel que reunió sobre el mismo escenario a dos de las propuestas más representativas de la música tradicional actual: las gallegas Tanxugueiras y los vascos Korrontzi.

El resultado superó las expectativas de quienes acudieron al recinto. El ambiente fue extraordinario desde el primer minuto, con un público entregado que disfrutó de una noche marcada por la emoción, la fiesta y el orgullo compartido de dos culturas que han sabido caminar juntas durante generaciones.

La calidad del sonido, la organización y la puesta en escena contribuyeron a crear una atmósfera especial que convirtió el concierto en uno de los grandes momentos del centenario.

Korrontzi abrió una auténtica romería vasca

La primera parte de la velada corrió a cargo de Korrontzi, liderado por el incombustible Agus Barandiaran, uno de los grandes embajadores de la música tradicional vasca dentro y fuera de Euskadi.

El grupo llegó acompañado por ocho jóvenes dantzaris del prestigioso grupo guipuzcoano Oinkari Dantza Taldea, que aportaron color, fuerza y espectacularidad a una actuación que fue mucho más que un concierto.

Lo que se vivió en Miribilla fue una auténtica romería vasca. Trikitixas, danzas, participación del público y una energía contagiosa hicieron que muchos asistentes abandonaran sus asientos para acercarse al escenario y sumarse a la fiesta. Agus Barandiaran volvió a demostrar por qué lleva décadas conquistando escenarios de todo el mundo, ejerciendo de perfecto anfitrión en una noche donde tradición y modernidad caminaron de la mano.

Tanxugueiras conquistó Bilbao con un espectáculo emocionante

Si Korrontzi puso a bailar al público, Tanxugueiras terminó de conquistar Miribilla con una actuación brillante.

Aida, Sabela y Olaia demostraron el enorme crecimiento artístico que han experimentado en los últimos años con un espectáculo visualmente cuidado, potente y lleno de personalidad. Su propuesta, que mezcla raíces gallegas con sonidos contemporáneos, sorprendió a muchos asistentes y arrancó constantes ovaciones.

Las artistas gallegas ofrecieron una actuación intensa y emocionante en la que no faltaron momentos para bailar, cantar y emocionarse. Su puesta en escena, la fuerza de sus voces y la conexión con el público hicieron que la actuación se convirtiera en uno de esos conciertos que dejan huella.

Galicia y Euskadi, unidas por la cultura

Más allá de los conciertos, el centenario de Casa Galicia Bilbao ha servido para recordar la profunda relación que existe entre Galicia y Euskadi desde hace generaciones.

Miles de familias gallegas encontraron en Bilbao y en Bizkaia una tierra de acogida donde construir su futuro sin renunciar a sus raíces. Cien años después, Casa Galicia sigue siendo un símbolo de esa convivencia ejemplar y de una identidad compartida que se enriquece precisamente gracias a la diversidad.

Durante estos cuatro días se ha respirado orgullo, emoción y agradecimiento hacia todas las personas que han hecho posible que la entidad llegue a su primer siglo de vida.

Un centenario para recordar

La gastronomía, los encuentros populares, los actos institucionales, el monolito conmemorativo instalado en el monte Arraiz, la música y la participación de varias generaciones de socios han convertido esta celebración en un éxito colectivo.

Casa Galicia Bilbao ha demostrado que cien años después sigue más viva que nunca y que continúa siendo un referente cultural y social tanto para la comunidad gallega como para toda la sociedad vasca.

El centenario ya forma parte de la historia de la entidad. Y quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo de cerca coinciden en una idea: durante unos días, Bilbao habló con acento gallego sin dejar de sonar profundamente vasca.


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